
Juan Antonio Lavalleja

Jura de la Constitución
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El 26 de julio de 1828 el General Juan Antonio
Lavalleja, jefe de los Treinta y Tres orientales que el 19 de abril de 1825 habían
iniciado la cruzada libertadora que culminaría exitosamente con la independencia del
país y la eliminación de su sometimiento al Imperio del Brasil, convocó al pueblo a la
elección de una asamblea que debía ejercer la función legislativa.

Mientras sus futuros integrantes se elegían en todos los pueblos y villas de la Banda
Oriental --futura República Oriental del Uruguay-- y se llenaban las formalidades previas
a su instalación, ocurrió un hecho político fundamental: el 4 de octubre de 1828 los
gobiernos argentino y brasilero suscribieron la Convención Preliminar de Paz que puso fin
a la guerra entre ambos Estados y, simultáneamente, reconoció la independencia de
nuestro país.
Este debía entonces constituirse formalmente como tal y principiar por darse una
Constitución. En consecuencia, hubo de darse carácter constituyente a la legislatura
electa, que pasó a llamarse Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado. La
misma, convocada por el gobernador delegado Luis Eduardo Pérez, se instaló y sesionó
por vez primera "en la Villa de San José" --según reza el acta-- el 22 de
noviembre de 1828.
Ese fue el día en que se constituyó e inició sus sesiones el Parlamento uruguayo,
entonces unicameral. Y quienes primero asumieron la calidad de legisladores, a la par que
la de constituyentes, fueron los señores Diputados y Constituyentes:
Don Pedro Berro, Don Silvestre Blanco, Don Cristóbal
Echevarriarza, Don José Ellauri, Don Jaime Zudáñez, Don Ramón Massini, Don Luis Lamas
y Don Eufemio Masculino, por "Montevideo y sus Extramuros", Don Gabriel A.
Pereira, Don Alejandro Chucarro, Don Lorenzo Fernández y Don Atanasio Lapido, "por
el Departamento de Canelones", Don Manuel Calleros, Don Feliciano Rodríguez y Don
José Vázquez Ledesma, "por el Departamento de San José, Don Joaquín Suárez, Don
Juan Pablo Laguna, Don Lázaro Gadea, Don Santiago Sayago y Don Luis B. Cavia, "por
el de Soriano", Don Antonino Domingo Costa y Don Manuel Haedo, "por el de
Sandú", Don José A. Ramírez, "por el del Durazno", Don Juan Francisco
Gira, Don José Antonio Zuvillaga, Don José Trápani y Don José L. Osorio, "por el
de Maldonado", y Don Cipriano Payán, "por el de Cerro Largo".

Dicha sesión tuvo carácter preparatorio y fue presidida por el futuro Presidente de la
República Gabriel Antonio Pereira. Pero, en la sesión del día siguiente, 23 de
noviembre, se eligió Presidente permanente de la Asamblea a Don Silvestre Blanco. Fue
éste, pues, el primer Presidente del Parlamento uruguayo.
Veintiocho Representantes asistieron a la primera sesión. Pero el Cuerpo debía tener
cuarenta integrantes, de acuerdo a lo dispuesto en el antedicho decreto de 26 de julio de
1828. Entre el 26 de noviembre y el lº de enero de 1829 se incorporaron a la Asamblea sus
doce miembros restantes: Don Francisco J. Muñoz por Canelones, Don Manuel V. Pagola por
Durazno, Don Joaquín Antonio Núñez por Maldonado, Don José Basilio Pereira de la Luz
por Cerro Largo, Don Miguel Barreiro, Don Juan Benito Blanco y Don Pablo Zufriateguy por
"la Colonia", Don Solano García, Don Nicolás Guerra y Don Manuel Calleros por
Paysandú o "Sandú", y Don Julián Alvarez y Don Manuel G. Barreiro por San
José.
Posteriormente, por renuncia de algunos constituyentes o por haber pasado otros a
desempeñar funciones de Ministros en el Poder Ejecutivo provisorio, ingresaron también a
la Asamblea Don Francisco Antonio Vidal y Don Roque Graseras por Canelones, Don Pedro
Pablo de la Sierra y Don Santiago Vázquez por Maldonado, Don Francisco Llambí y Don
Agustín Urtubey por "la Colonia", Don Francisco Solano Antuña y Don Lorenzo
Justiniano Pérez por Montevideo, Don Francisco García Cortina por Soriano, y Don Juan
María Pérez y Don Tomás Diago por San José.
La Asamblea sesionó sucesivamente en cuatro
lugares. Del 22 de noviembre al 3 de diciembre de 1828, en San José; del 17 de diciembre
de 1828 al 8 de febrero de 1829, en Canelones; del 16 de febrero al 22 de abril de 1829,
en la iglesia de la Aguada de Montevideo; y del 28 de dicho último mes hasta su
disolución el 22 de octubre de 1830, en la "casa consistorial de la Ciudad de San
Felipe y Santiago de Montevideo", según rezan las actas. o sea, en el Cabildo, en el
cual siguió cumpliendo sus funciones el Poder Legislativo hasta agosto de 1925.
No fue posible sesionar en la propia ciudad de Montevideo hasta fines de abril de 1829
porque ésta aún permanecía ocupada por las tropas brasileñas, que recién entonces
abandonaron la plaza. Las fuerzas orientales y el gobierno ingresaron a Montevideo y
ocuparon el Fuerte --sede del gobierno sita en la Plaza Zabala-- el lº de mayo de 1829.
El hecho se rememora en el nombre de una pequeña calle de la Ciudad Vieja, que comunica
la calle 25 de Mayo con dicha Plaza, por la que retornaron a la casa de gobierno los
patriotas que no la ocupaban desde enero de 1817.
Esta Asamblea,
a pesar de su carácter constituyente, que cumplió a cabalidad y conciencia, al punto de
que sancionó la Constitución el lo de setiembre de 1829, (pero ésta no entró en vigor
hasta que no fue solemne y públicamente jurada por las autoridades civiles, militares y
eclesiásticas, así como por todos los ciudadanos, el 18 de julio de 1830), no descuidó
su labor legislativa y aprobó una serie de leyes que fueron definiendo la organización
del Estado y que, en esencia, complementaron el flamante texto constitucional.

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